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Según los datos de la Organización Mundial de la Salud, el 80% de la población ha sufrido alguna vez dolor de espalda. Las personas que lo sufren  ven como se limitan sus movimientos, su calidad de vida y el dolor puede resultar tremendamente molesto e insoportable.

Las causas más comunes que generan el dolor de espalda, descartando un traumatismo o una patología, son:

-el  actual estilo de vida, en el cual pasamos mucho tiempo sentados, bien por trabajo o por ocio

-el sedentarismo, la falta de actividad física y movimiento

-la mala higiene postural,  a pesar de que pasamos mucho tiempo sentados, no lo hacemos correctamente 

-los efectos secundarios del autodiagnóstico y automedicación

Básicamente, la espalda cumple tres funciones:

  1. Sostener el cuerpo y permitir su movimiento.
  2. Contribuir a mantener estable el centro de gravedad, tanto en reposo como en movimiento.
  3. Proteger la médula espinal en una envuelta de hueso. 

Para poder sostener el peso del cuerpo, la espalda debe estar compuesta por huesos muy resistentes y músculos potentes; sin embargo, también tiene que ser flexible, con el objetivo de permitir un gran número de movimientos. Por eso no está compuesta por un gran hueso sino por 33 vértebras separadas, dispuestas una encima de otra y sostenidas por un sistema de músculos y ligamentos.

Todo nuestro cuerpo está creado en sintonía y en equilibrio para  una biomecánica perfecta. Cuando sobrecargamos y acumulamos tensiones en los tejidos, provocamos un desequilibrio que se traduce en dolor.

La espalda, para poder realizar sus funciones necesita de distintos grupos musculares. Los músculos paravertebrales se coordinan con los abdominales y el músculo psoas para mantener la columna recta, del mismo modo que lo hacen las cuerdas opuestas que sujetan el mástil de un barco. Los glúteos y otros músculos de la pelvis, como el piramidal, contribuyen a mantener una tensión dinámica en la cintura pélvica, lo que aporta un punto de apoyo estable a la columna vertebral.

Unos glúteos y unos abdominales débiles favorecen la caída de la pelvis hacia delante: la cadera se coloca en anteversión, acentuándose la lordosis lumbar. Este patrón postural incorrecto es causa a medio y largo plazo de protusiones lumbares y dolor de espalda. Unos glúteos y músculos abdominales bien tonificados evitarán posturas incorrectas y la aparición de desequilibrios y alteraciones del sistema estructural a este nivel.

Una musculatura potente, equilibrada y bien coordinada mejora la estabilidad y el funcionamiento de la columna vertebral, disminuye el riesgo de lesión del disco intervertebral y mejora la movilidad.

 El ejercicio está contraindicado durante la crisis aguda pero, cuando el dolor es crónico, es eficaz para evitar la incapacidad y mejorar el grado de movilidad y autonomía.

 Estar físicamente activo y no ser sedentario disminuye el riesgo de padecer dolor de espalda.

Los objetivos que se pueden alcanzar con el ejercicio para paliar el dolor de espalda son diversos:

– Readaptación neuromuscular para mejorar la función de la columna vertebral.

– Acción analgésica, similar a la de algunos medicamentos.

– Mejora del estado de ánimo, el estrés y la depresión que con frecuencia se asocian con condiciones de dolor crónico.

 En términos generales, se aconseja aquella actividad física que permita realizar con seguridad ejercicios para mejorar la fuerza, la flexibilidad, el equilibrio y la estabilidad corporal

No es recomendable “la práctica autodidacta de ninguna modalidad deportiva porque en la tecnificación está el secreto del beneficio”.

La medidas para prevenir y solventar las molestias y dolores de espalda pasan por:

Cumplir las normas de higiene postural y ergonomía

La higiene postural y la ergonomía son eficaces para prevenir los dolores de espalda, ya que su finalidad es reducir la carga que soporta la espalda durante las actividades diarias.

Hacer ejercicio

Para una correcta biomecánica y funcionalidad de nuestro sistema locomotor, es imprescindible cuidar, alimentar y ejercitar los músculos, los huesos, ligamentos, fascias ….Es necesario entrenarlos, moverlos y ejercitarlos. La falta de movimiento repercute en la atrofia y la pérdida de masa muscular y ósea, esto se traduce en molestias, dolor, limitación de movimientos, falta de energía, pérdida de una imagen sana y erguida y sobre todo pérdida de salud.

Trabajar con TRX ,sistema de entrenamiento en suspensión que utiliza la gravedad o trabajos de fuerza muscular  ejercidos a través de la carga del propio peso corporal, son muy interesantes para mejorar  la fuerza, la flexibilidad, el equilibrio y la estabilidad corporal.
La actitud mental
  • Saber que el dolor no suele reflejar la existencia de una lesión, sino sólo un mal funcionamiento de la musculatura.
  • Mantenerse lo más activo posible y seguir trabajando, y evitar tan sólo lo que el dolor impide hacer.
  • Asumir que el dolor tiende a mejorar con el tiempo y que en los casos en los que esto no ocurre es posible adaptarse a él sin necesidad de renunciar a casi nada.
  • No tomar medicamentos, o hacerlo sólo excepcional y transitoriamente si las molestias empeoran.
Cumplir otros consejos de salud general

    Dado que la espalda forma parte del conjunto del organismo, los consejos destinados a llevar una vida saludable contribuyen indirectamente a que la salud de la espalda mejore. Básicamente, estos consejos consisten en suprimir algunos factores de riesgo que han demostrado aumentar la probabilidad de padecer dolores de espalda (sobrepeso, tabaquismo, ansiedad, sedentarismo, etc.).

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